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Dr. Jordi Camí

director de la Fundación Pasqual Maragall y líder científico de las jornadas de debate “Good Practices for Fostering Transformative Research for Health and Life Sciences” del programa B·Debate 2012


El Dr. Jordi Camí es catedrático de Farmacología de la Universitat Pompeu Fabra, director del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB) y de la Fundación Pasqual Maragall. Se ha especializado en el campo de las neurociencias y las drogas de abuso. Ha fomentado la creación y el desarrollo de centros de investigación biomédica como el Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona (IMIM), el Centro de Regulación Genómica (CRG), el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB) y el PRBB.


El Alzheimer tiene un origen y unas causas desconocidas, es imposible de prevenir, se diagnostica tarde y no existe ninguna medicación que lo retarde o que frene su curso. El aumento de la esperanza de vida junto con la falta de soluciones para el Alzheimer y otras demencias relacionadas generará en el futuro graves problemas sociales y sanitarios. Son enfermedades que no reciben un tratamiento desde el sistema sanitario, pero que consumen muchos recursos indirectos y generan altísimos costes familiares y sociales. Según datos del Alzheimer’s Disease International World Report 2009, actualmente hay más de 35 millones de personas en todo el mundo que sufren algún tipo de demencia y la previsión es que en 2050 superen los 115 millones. En Europa son cerca de 10 millones, de las cuales más de 600.000 son de España.

Conocer, tratar y combatir estas enfermedades requiere una nueva manera de abordar la investigación desde ideas renovadoras, tanto en el ámbito científico como en el de la financiación; un nuevo enfoque que supone un alto riesgo, pero que, en caso de éxito, puede tener un elevado retorno social y científico. Así lo entiende la Fundación Pasqual Maragall, que está iniciando el Programa de Investigación Transformativa apoyando proyectos no convencionales capaces de desafiar los paradigmas científicos establecidos. En este marco, la Fundación, con la colaboración de B·Debate  International Center for Scientic Debate Barcelona, una iniciativa de Biocat y la Obra Social “la Caixa”, reunió en Barcelona las personas clave de las grandes agencias de todo el mundo con compromisos concretos en el ámbito de la investigación transformativa, en las jornadas de debate Good Practices for Fostering Transformative Research in Health and Life Sciences

¿Por qué la Fundación Pasqual Margall opta por la investigación transformativa como eje de las investigaciones sobre el Alzheimer?

La mayoría de la investigación básica que se hace en todo mundo tiene, generalmente, un carácter incremental, y las oportunidades para apoyar personas con ideas muy poco convencionales son limitadas, entre otras cosas porqué nuestro mundo tiene tendencia a ser conservador. A menudo pasa que las ideas que no están de moda o que son muy atrevidas o poco corrientes, triunfan poco. Optar por la investigación transformativa y decidir sobre un proyecto es complicado, son proyectos que tienen una probabilidad de éxito muy baja, pero si se consigue, su retorno es descomunal.

Ante el reto de las demencias y del Alzheimer, la Fundación Pasqual Maragall defiende que tiene sentido, es legítimo y ético añadir y no substituir, a la mayoría de la investigación que se lleva a cabo en todo el mundo, un foco orientado a proyectos de riesgo muy elevado, poco convencionales, tanto en la manera de buscar los investigadores como en la elección del proyecto y en su financiación. Pensamos que esto tiene más valor que hacer un proyecto convencional, de los cuales ya hay muchos en el mundo científico. Son proyectos, que en caso de éxito, tienen un retorno para la sociedad extraordinariamente elevado. La lucha contra el Alzheimer requiere de una investigación arriesgada que desafíe los paradigmas científicos establecidos.

¿Cómo se pueden impulsar nuevas formas de investigación que arriesguen y que sean viables en su aplicación?

La investigación transformativa no solo requiere escoger y decidir de manera diferente a la convencional, sino que también requiere poder atraer recursos económicos y trabajar de una manera que es diferente a como se hace en la mayoría de la investigación académica básica. Por ejemplo, en el mundo de la investigación transformativa se tienen que encontrar personas que no sean muy dependientes a publicar o a hacer una determinada carrera formal, porqué en este tipo de investigación puede pasar de todo, y de la misma manera que si se obtiene éxito este será extraordinario, también hay un riesgo elevado de fracaso.

Queremos que los científicos estén en el laboratorio, que se centren en la investigación. Por tanto, tienen que ser grupos con un apoyo de gestión sumamente importante, de manera que no tengan que distraerse con temas burocráticos, porqué si un investigador tiene que estar pendiente de pedir ayudas cada dos o tres meses una parte muy importante de su tiempo no lo dedica a investigar. Además, esta investigación requiere de grupos muy pequeños y esto hace que el investigador principal esté haciendo directamente el experimento, no puede ser un gestor.

Investigadores innovadores e inversores arriesgados. ¿Cómo se combinan estos dos factores?

Lo que queremos es complicado, buscamos dinero, dinero flexible, y lo queremos para poderlo otorgar y administrar con unas reglas del juego poco corrientes. Sabemos que no es fácil y el momento actual, de pesimismo y de miedo, nos lo complica. Pero tenemos que pensar en el futuro de nuestros descendientes y esto quiere decir abrirnos a estas nuevas oportunidades. Esta es nuestra actitud, y no quiere decir que estemos locos.

Muchos, por no decir la mayoría de los grandes descubrimientos, vienen a partir de observaciones no buscadas o de conocimiento que proviene de ámbitos científicos muy diferentes para los que aquel conocimiento tiene impacto. Ver la jugada desde mundos muy ajenos puede ser extraordinariamente fructífero. Por ejemplo, nosotros cada vez tenemos más claro que es importante reservar una parte de los recursos de los grupos para dedicarlos a campos que sean totalmente ajenos al Alzheimer y a las neurociencias, incluso a la medicina o a la biología.

Y en este escenario, ¿cómo se puede motivar a los inversores?

La presión ambiental actual es muy negativa para conseguir financiación, pero también es cierto que nosotros no seguimos los estándares inversores, aunque también buscamos inversión pública, sino que estamos buscando inversores que saben que se arriesgarán mucho, que son inversiones a muy largo plazo, pero que si hay retorno realmente es extraordinario. Es muy difícil encontrar estos inversores, lo que llamamos inversores sociales, que buscan rentabilidad económica pero la buscan menos si a cambio el retorno también tiene un impacto social concreto. Aún es un movimiento minoritario, pero existe y nosotros nos estamos moviendo dentro de estas fórmulas poco convencionales.

En las jornadas de debate Good Practices in Fostering Tranformative Research in Health and Life Sciences, de las que usted ha sido el director científico, se hizo evidente que este nuevo movimiento científico es viable.

Las principales agencias internacionales de investigación más comprometidas y con más tradición empiezan a concienciarse de que se tienen que abrir líneas específicas de apoyo a la investigación transformativa, y estos programas de apoyo a la investigación exigen mecanismos de selección y de decisión que tampoco son convencionales. En esta primera reunión internacional sobre buenas prácticas en la investigación transformativa pudimos poner en común diferentes aspectos de una investigación poco conocida. Las jornadas nos permitieron intercambiar conocimiento, identificar las mejores prácticas, y en definitiva, aprender de la experiencia de cada una de estas agencias internacionales de referencia como la Volkswagen Foundation de Alemania o el Howard Hughes Medical Institute de los Estados Unidos.

Además, el encuentro sirvió para ayudar a legitimar el proyecto de la Fundación Pasqual Maragall ante agencias internacionales, que cuando hablamos de investigación transformativa entienden a que nos estamos refiriendo. Solo si desde el conocimiento aportamos soluciones efectivas, este problema se podrá reducir y minimizar y quiero recordar que solo a través de apostar por la ciencia podemos acabar teniendo éxito, aunque la probabilidad de conseguirlo sea pequeña.

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